¿Existió la Reconquista? La tesis de Emilio González Ferrín sobre el 711 y el relato de España

¿Existió la Reconquista? La tesis de Emilio González Ferrín sobre el 711 y el relato de España
Historia de al-Ándalus·8 Oct 2026·7 min de lectura

La versión que casi todos aprendimos en el instituto cabe en una línea: en el 711 los musulmanes invaden la península, ocho siglos después los Reyes Católicos los expulsan y entre medias hay una larga Reconquista que empieza con Pelayo en Covadonga. Es un relato claro, con fechas, héroes y bandos. Pero ¿qué dicen realmente las fuentes de aquella época?

Esa es la pregunta que llevamos a La Última Medina con Emilio González Ferrín, arabista y profesor de la Universidad de Sevilla, autor de Cuando fuimos árabes y La angustia de Abraham. Su respuesta es una de las más discutidas del arabismo español: que no hubo una invasión en el sentido en que nos la contaron y que la idea de Reconquista es, sobre todo, una construcción posterior. Conviene decirlo desde el principio: es una tesis que la mayoría de historiadores no comparte y que ha generado un debate intenso. Aquí te contamos cómo la argumenta él.

¿Qué pasó en el 711, según González Ferrín?

Su punto de partida es prudente: no sabemos exactamente qué ocurrió en el 711. Lo que sí sabemos, explica, es que el rey visigodo Rodrigo no logró consolidar su poder, que las crónicas mencionan otros dos reyes después de él y que se abrió un periodo de caos institucional en el que las ciudades probablemente se blindaron y viajar se volvió difícil.

Para González Ferrín, lo que sucedió no fue una ruptura, sino la continuación de algo muy antiguo: por la cercanía del Estrecho, la gente siempre había cruzado en ambas direcciones. El norte de África y la península formaban parte del mismo mundo romano tardío, y en ese contexto se fue abriendo camino una religión nueva que aún no tenía conciencia de serlo. El islam, dice, llegó como una gran ruta comercial de ideas y formas de vida, y como un orden después del caos, no al revés.

Uno de sus argumentos principales es el de las fuentes. Las crónicas árabes que narran la conquista año a año se escribieron, según él, a partir del siglo X, entre 100 y 200 años después de los hechos, y por eso pide tratarlas con cautela. También usa el ejemplo de las monedas: una moneda de oro con inscripción árabe acuñada en la península se interpreta como prueba de invasión, mientras que una acuñada en Inglaterra se considera una imitación, porque allí no hubo conquista. Y recuerda testimonios como el de un autor cristiano cordobés del siglo IX que se quejaba de que la gente prefiriera el árabe al latín, como señal de una arabización cultural profunda.

Pelayo, Covadonga y los reinos del norte

Sobre el mito fundacional, González Ferrín se apoya en la obra de dos historiadores medievalistas, Los orígenes sociales de la Reconquista. Su argumento es que el norte —la actual Asturias, Cantabria y el País Vasco— nunca formó parte real del mundo visigodo y era la zona menos latinizada y cristianizada de la península. Si hubo un Pelayo, sostiene, no sería cristiano ni estaría latinizado; con humor, lo compara con un druida de los tebeos de Astérix antes que con un defensor de la cristiandad.

Eso no significa que niegue cualquier idea de recuperación de tierras. Reconoce que, tras la muerte de Almanzor en 1002, que había lanzado decenas de campañas contra los reinos vecinos, ir contra Córdoba tuvo cierto sentido de reconquista. Pero insiste en que no era un frente de cristianos contra musulmanes, sino de reinos contra la capital que los había golpeado.

A partir de la caída del califato de Córdoba en 1031, describe una península fragmentada en reinos que pactan y compiten entre sí, sin importar la religión:

«No hay moros contra cristianos: hay unos reinos con otros en plenas alianzas» (min. 20).

Sus ejemplos: el Cid, al que sus tropas llamaban sidi, defendiendo un reino de taifa en Valencia; Castilla conquistando Sevilla con el reino nazarí de Granada como aliado; o Jaime I, que se llamó conquistador y nunca reconquistador. Cuando Castilla entra en Toledo en 1085, tras un cerco, se encuentra una ciudad donde cristianos, judíos y musulmanes vivían en lengua árabe, con astrolabios y observatorios. Para él, más que un pueblo desarrollado expulsando a uno atrasado, hubo un norte ávido de la riqueza del sur.

La palabra «Reconquista» y el uso político del relato

González Ferrín subraya que el término Reconquista es tardío: se generaliza en el siglo XIX y, según afirma, entra con su sentido histórico en el diccionario de la Real Academia Española en la edición de 1936, que no circuló hasta 1939, una fecha que considera emblemática. Su lectura es que el relato necesita una pieza inicial:

«Todo el puzle ideológico español necesita que en el 711 hubiera una conquista» (min. 17).

Distingue dos momentos en que ese relato se reforzó. El primero, el africanismo de finales del XIX y principios del XX, cuando España, tras perder Cuba, se implica en el norte de Marruecos por intereses geopolíticos europeos, aunque se vistiera de continuación medieval. El segundo, y para él el decisivo, la historiografía de las universidades franquistas, que presentó la Edad Media como un relato en blanco y negro de cristianos frente a musulmanes para legitimar la idea de orden y unidad. A su juicio, hacía falta una conquista para tener una reconquista.

En esa misma línea interpreta el final de la Granada nazarí. Las capitulaciones de 1491 garantizaban la religión, la lengua y los cargos de los granadinos; el primer arzobispo, Hernando de Talavera, quiso predicar a los musulmanes en su propia lengua e impulsó el primer vocabulario castellano-árabe, impreso en Granada en 1505. Con Cisneros llegaron las conversiones forzosas, que González Ferrín califica de traición a esas capitulaciones. Y recuerda que la historia no termina en 1492: después vinieron Melilla, pensada frente a Portugal, y Navarra, un reino católico. Para él, eso muestra que la lógica era de poder, no de religión.

Convivencia y prerrenacimiento: lo que al-Ándalus aportó

Sobre la convivencia de las tres religiones, González Ferrín se aparta tanto de la imagen idílica como de quienes la niegan. Convivir, explica, es compartir espacio y tiempo, con tensiones, como en un matrimonio o en un parlamento. Y matiza que no eran tres culturas distintas, sino una sola cultura en lengua árabe con tres religiones: Maimónides escribía en árabe y, tras salir de Córdoba y pasar por Fez, acabó en El Cairo.

Define al-Ándalus como un prerrenacimiento europeo, una idea que toma del historiador Charles Homer Haskins, y resume sus aportaciones en cuatro: el libre pensamiento de Averroes, con sus dos caminos hacia la verdad, la religión y la ciencia; el protagonismo del ser humano en la novela filosófica de Ibn Tufayl, Hayy ibn Yaqzan, que él traduce como El despertar de la vida; la idea de solidaridad de los Hermanos de la Pureza; y la perspectiva, que llega a través de los tratados de óptica.

Lejos de presentarse como visionario, reconoce que ir contra la mayoría le incomoda y le obliga a revisar sus afirmaciones. Y deja la puerta abierta: «Ojalá aparezca una prueba definitiva de lo que pasó en España en el 711» (min. 104). Para quien quiera contrastar, recomienda además obras de otros autores, como Pierre Guichard, Pedro Chalmeta o Juan Vernet, con su Lo que Europa debe al islam de España.

Escucha el episodio completo

En la conversación, González Ferrín habla también de los moriscos en el Quijote, de identidad y de cómo se enseña al-Ándalus a los jóvenes de origen magrebí. Puedes escucharla entera en la página del episodio: «Al-Ándalus, Reconquista, Franco y España», con Emilio González Ferrín.

Si quieres pisar los escenarios de esta historia, en nuestras rutas por la España islámica te llevamos a ellos, del Toledo islámico de 1085 a la Granada islámica de las capitulaciones. Y tienes el resto de conversaciones en el pódcast de La Última Medina.

El Minarete

Recibe cada nueva Historia y conversación en tu correo.

Suscribirme

El Zoco

Únete a la comunidad y accede a encuentros y contenido exclusivo.

Entrar en El Zoco

← Todas las Historias

Librería La Última Medina

Para seguir profundizando

Ver todos los libros de la librería →

Entradas Relacionadas

Palacio de la Aljafería, Zaragoza
Zaragoza fue Saraqusta, capital de la Marca Superior y de…

Write a review